El Romanticismo en la actualidad

Escrito por hobbysclau 14-03-2010 en General. Comentarios (2)
                                   

A principios del siglo XIX surge en Europa unanueva forma de entender la vida: El Romanticismo, que pernoctó en la sociedadde la época durante, aproximadamente, medio siglo.

                                      

Ahora os pregunto: ¿pervive algo de este movimientoen la actualidad?

 

Normalmente, cuando la gente escucha la palabra“romanticismo” piensa automáticamente en el amor. Por lo tanto si le hacemos estapregunta a tal persona, a su mente llegarán los recuerdos de un día en el quesu novio le trajo flores o la invitó a cenar y nos responderá que sí. Seequivoca. El romanticismo lejos queda de la idea del amor, por lo menos de esadel amor actual, ligero y volátil, en el cual hoy me gustas tú pero si no mehaces caso mañana me gustará otro. El amor romántico es mucho más pasional eintenso, que incluso llega a matar.

 

Si la pregunta fuera dirigida a mi respondería queno. En mi opinión, la mayor parte de las características románticas han quedadosepultadas por el paso de los años. Pensemos por ejemplo en la angustiaexistencial sufrida por todos los grandes del S XIX. Actualmente lo único conlo que cabe comparar esta desesperación es con el estrés.  Pero ni siquiera se acerca a la idearomántica. Para ellos, la vida era un camino de dolor, sufrimiento y penas quelos llevaba a la muerte y esto era lo que les infundía tal desesperanza. Sinembargo nosotros, vivimos la vida siguiendo la filosofía hedonista del carpe diem. La vida está paradisfrutarla, nos asusta la muerte, pero solo la tenemos en cuenta cuandoestamos cerca de ella.

Otro tópico que nos diferencia del los románticoses la huida de la realidad. Ellos, místicos e incontentos con la sociedad,dejaban sus mentes vagar por tierras lejanas y creaban una barrera impermeableentre ellos y el resto del universo. Con su imaginación se alejaban de larealidad y se automarginaban. Ahora situémonos en la actualidad. Podemos estardescontentos con nuestro entorno, pero no nos desconectamos de él. La verdad esque esto es muy difícil. La realidad nos tiene maniatados, nos ha cortado lasalas. Te levantas a las siete de la mañana, te vas a trabajar, preparas lacomida, recoges a los niños del colegio, los ayudas con los deberes, los llevasa las actividades extraescolares, limpias la casa, sirves la cena, preparas lascosas para la próxima jornada laboral y vuelta a empezar. Y cuando tienes unpoco de tiempo libre, te sientas en el sofá y pones la tele, te conectas ainternet o lees e periódico para informarte de lo que pasa en el mundo.

¿Cuándo nos alejamos de la realidad pues, si apenastenemos tiempo? La respuesta es casi nunca, y cuando lo hacemos, es aregañadientes. ¿O es que acaso no te enfadas cuando se va la luz y no puedesver las noticias o coger el ordenador? ¿O cuando se te olvida comprar el periódicoy no puedes enterarte de las noticias de actualidad?

Sigamos pues, y pensemos ahora en elirracionalismo. Los antiguos románticos no valoraban la razón, para ellos habíaque guiarse por los sentimientos y si estos les decían que hicieras una locurala hacían sin pensárselo. Por el contrario, en nuestra sociedad todo está muyracionado. Tanto es así que hasta existen reglas hasta para colocar los mueblesen una casa (feng shui).

Cuando no entendemos algo lo razonamos y contenemosnuestros sentimientos. Normalmente, aunque hay excepciones, no somos serespasionales que nos dejamos arrastrar por las emociones.

 

Y por fin llegamos a los únicos puntos que, en miopinión, perduran.

La rebeldía es un punto que podemos considerarheredado, pero no del todo, ya que nuestra sociedad es muy ecléctica. Así pueshay mucha gente rebelde y anticlerical (ateos, anarquistas…), pero también hayotro gran porcentaje de gente que respeta todas las leyes sin rechistar. Portanto este es un punto dudoso, que podemos considerar heredado a medias.

Y por último, el comportamiento que mejor seconserva es el nacionalismo. Nuestra sociedad actual valora mucho lo autóctono,como se hacía antaño. Esto queda demostrado con la apreciación de las lenguasvernáculas, las banderas que se ven en los balcones cuando hay mundiales defútbol por ejemplo, las riñas entre comunidades por demostrar que su feria oSemana Santa es la mejor, etc.

 

Así pues, parece que lo poco que nos queda de losrománticos son, solamente, el nacionalismo y las fabulosas composicionesescritas en la época.